¿QUO VADIS? (Primera Parte)

Publicado: 24 diciembre, 2010 en Sin categoría

Pasó hace tanto tiempo ¿o no? Muchas vidas duran más y otras mucho menos de 47 años. A veces es demasiado tiempo otras insuficiente, pero visto desde los recuerdos parecería que fue hace muchísimo.

La mayoría de quienes lean estas palabras seguramente por ese entonces aún no habían nacido, y quienes ya lo habíamos hecho en su gran mayoría no teníamos aún idea de qué se trataba eso del sexo, menos de qué se trataba la sexualidad y ni que hablar de eso tan raro del BDSM.

Me decidí a tocar un tema debido a que hace tiempo llegó a mis manos un libro viejo, ajado y de amarillentas hojas, cuya edición data de septiembre de 1963 a inicios de la más controvertida y genial década que la humanidad haya vivido: la década de los 60s. Gracias vida por haberme puesto allí, por haberme dejado llevar por esa corriente inteligente, loca, irrespetuosa e irrepetible del: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”.

El libro en cuestión representa todo lo anterior, uno de los últimos coletazos del oscurantismo. Se titula “La Criminología En La Literatura Universal”, y al leer este título uno puede pensar en qué tiene que ver la Criminología con el BDSM. Pues mucho, ya que uno de sus capítulos trata sobre “Degeneraciones Criminales Sexuales”, y sí, adivinaron porque allí estamos nosotros…

Al leerlo sentí una mezcla de indignación y gracia. Lo primero por algunos conceptos allí vertidos, lo segundo por lo idiota del autor y de quienes creían como él, y lo que es peor: de quienes hoy en día creen como él. Cuando terminen de leer esta saga de posteos quizá algunos que hasta ahora no entendieron porqué sostengo que entre nosotros (los humanos)  caminan seres que son muy inferiores intelectualmente hablando, empiecen a entenderme un poco más.

El autor del libro se llamaba Antonio Quintano Ripollés, y según se lee debajo de su nombre fue Magistrado del Tribunal Supremo y catedrático de Derecho Penal en la Universidad de Madrid. Cuánto nombre y cuánto título ¿verdad? Bueno esto es otra prueba más de que la pompa de un nombre o un título universitario no son garantía alguna de iluminación mental.

Sufriendo esta lectura me detuve a razonar que si esto se creía a los más altos niveles hace 47 años, cómo nos verán en el año 2057. o sea dentro de 47 años. Y creo que ello depende mucho de lo que nosotros hagamos hoy, de lo que le dejemos a las futuras generaciones como herencia. Créanme que corremos el serio riesgo de que dentro de 47 años nos vean tan idiotas como nosotros vemos hoy a ciertos personajes de un pasado muy reciente.

Voy al grano. Dice Don Antonio en su libro, en el primer punto del capítulo mencionado que:

…” más característicos todavía, aunque menos frecuentes, son los crímenes motivados por una desviación patológica, o presuntamente tal, de ese mismo instinto, cuando se trastorna y aparta de la función que le es propia y se extravía en los turbios senderos de la perversión. Inagotable es el catálogo de los trastornos del instinto sexual, que la Psiquiatría conoce, y enorme la bibliografía jurídica y médica sobre el apasionante tema. A pesar de ello, la ciencia dista mucho en hallarse de acuerdo en la solución de los graves problemas que el asunto inspira, pareciendo incluso impracticable el llegar siquiera a una descripción rigurosamente objetiva de lo que la psicopatía sexual sea en realidad. De “perversión” la califican unos, de “degeneración” los más, males de conformación fisiológica determinada, males de lesión somática, o de anormalidad endocrina. Freíd y los psicoanalistas, insisten en que las aberraciones del instinto sexual carecen de determinación fisiológica, obedeciendo puramente a influjos psíquicos susceptibles de terapéutica de este mismo orden. Lo que sí parece cierto, es que en la clasificación general psiquiátrica, las anormalidades de la vida sexual merecen la consideración de psicopatías y no siempre de psicosis, aunque no pueda negarse que en estados psicopáticos perfectamente caracterizados aparezcan síndromes de anormalidad sexual, como secuela natural de la alteración mental esencial…”

Bien, hasta aquí les presento la punta del iceberg. Este tema continúa, así como las historias de Sacher-Masoch y del Marqués de Sade, analizadas por este… señor (¿?).

Entonces juguemos un poco con el tiempo, en el como nos veían, en el como nos ven y en el como nos verán, en especial analicemos esto en primera persona (me veían, me veo, me verán).

GeishO

Teztlachiuanajatl, 24 de diciembre de 2010.

(432:98 horas)

comentarios
  1. GeishO dice:

    No quise adjuntar al posteo mi opinión particular completa porque casi me conozco, y sinceramente quería entregar el material en su estado más puro posible.
    Básicamente porque más allá de que hoy se pueda decir que la ciencia avanzó, el leer ciertos términos vertidos por este señor en ese entonces me indignan. A pesar de saber que él es una víctima más del oscurantismo milenario, en el cual si alguien se daba latigazos en un convento o monasterio era un santo, y si se los daba en su cama era un loco enfermo, al cual había que encerrarlo en una cárcel, convento o monasterio para curarlo/a… a latigazos.
    Habla de desviación patológica, instinto, trastorno y perversión. Trastornos del instinto sexual dice el letrado de la España Franquista. Y razono que, si bien habla de sexo, no se habla de sexualidad ¿no la conocían en ese entonces? Y que los animales cuando entran en su época de celo “instintivamente” se aparean, o sea que copulan por una cuestión natural para reproducirse, al igual que las plantas que siguen su ciclo natural reproductivo. Pero las plantas no saben de sexualidad y algunos animales tampoco. Y aclaro lo de algunos animales porque el autor de este libro se encontraba entre ellos. No es excusa mencionar los conocimientos o culturas de entonces, porque estaban sometidos a una vulgar moralina de cartón a la que ellos llamaban moral, hubo antes de ellos mentes muy preclaras en la humanidad.
    Barrabasadas como llamar a ciertas prácticas propias de la sexualidad humana degeneración, mal de conformación fisiológica, mal de lesión somática o anormalidad endocrina son las que definían su mundo en ese entonces. SU mundo, muy pacato por cierto. Porque las cosas sucedían igual, pero, mientras nadie se enterase estaba todo bien.
    Invita a este baile a Freud, que sin ahondar ahora en él, solo quiero expresar aquí mi duda respecto a como lo habrá tratado su madre en la infancia para que él ya siendo mayorcito se transforme en un onanista del sexo psicológico. Ya que según nos revela el autor en este libro, la única diferencia entre lo que unos creen y Freud sostiene es el si somos enfermitos físicos o psiquiátricos. En definitiva ambas tendencias coincidían en que de alguna forma debían “curarnos”.
    Las únicas anormalidades sexuales que puedo comprender son aquellas como algunas que producen deformaciones en los aparatos reproductores de ambos géneros. Pero no estoy de acuerdo con enfermedades mentales cuando quieren tratar a ciertas formas de ejercer la sexualidad desde su principal órgano: el cerebro.
    Cuando hablan de perversiones son claros, porque perverso es todo aquel que actúa con mucha maldad conscientemente y disfrutando de ello. Y en el Universo BDSM eso solo se da de forma consensuada. Entonces separemos la paja del trigo. Separemos la libertad de ejercer nuestra sexualidad, de lo que nos piden los ratones que habitan entre nuestros parietales, de tipos que disfrutan torturando a sus semejantes contra su voluntad. También convengamos que las prácticas BDSM han evitado que al menos uno que conozco se haya transformado en un delincuente violador, porque hasta hoy las prácticas BDSM lo contuvieron (hasta hoy), y supongo que deben existir varios más.
    Esta semana, en un programa televisivo, una mujer presentó un arnés, y el conductor del programa y los invitados bromearon bastante al respecto mientras ella explicaba la estimulación del punto G masculino. Ver esto en medios hoy en día no es algo “anormal” sino que lo presentan como una forma de “matizar” el acto sexual. Lo cual implica que la humanidad avanzó algo, pero no lo que debería haber avanzado aún, porque aún hay “enfermitos” que creen que coger es pecado, y no me digan que es una falta de respeto llamarlos enfermitos porque ellos me llamaron así a mi primero, y como dijo el Marqués de Sade: la tolerancia es la virtud de los débiles…

    • MaestroMordeKai dice:

      que decir de la moral del siglo XIX y quienes la siguen machacando aun en el siglo XXI, y no es solo mover la I para atras.
      Esa filosofia de caza de brujas, como si dijeran , ” cierra tus ojos y arranca los de los demas, “parrafo de un tema de un grupo Punk de mi pais
      Eres distinto , no solo ni sueñes no te comprendan sino que de regalo te despreciaran , juzgaran y descalificaran
      Tengo en mi experiencia, de muchos años atras, cuando por medios inesperados, se corrio un rumor sobre mis inclinaciones, en la cual un hombre que apetecia amarrar mujeres, y hablo solo de atar .Rumor que hizo tambalear lo que yo tenia a nivel , laboral , familiar, etc, y por suerte no paso , por un pelo no pase a ser un paria, un enfermo, degenerado y vaya a saber que mas.
      Patologicamente y ahora como lei anteriormente , a nivel de criminologia, se nos veia como enfermos, literalmente , aunque me precio que eso ya no es asi
      Pero debo admitir que aun no se evoluciono tanto como deberia, la hipocrecia aun reina y no faltara algun politico sexagenario que apetece damas con edad no para ser su hija sino su nieta que nos considere depravados, y si , lo somos
      Me parece muy cierto lo que dice Geisho de que un santo podia autoflagelarse pero si lo hacias en tu dormitorio , te tenian que internar y azotarte para curarte, totalmente ironico pero veridico .
      Desde hace algunos años, el concepto de parafilia ha variado (variante sexual no patologica ), en sus inicios y en esa epoca, se consideraba la masturbacion y el sexo oral parafilias, hoy dia y años ya , se considera a varias practicas entre ellas nuestro querido BDSM , junto con el voyeurismo , exhibicionismo , y otras yerbas que no vienen al caso
      Falta evolucionar, sin dudas, pero al menos vamos en camino. y realmente, hay libros dignos de que se actue como en la obra de ciencia ficcion ” Farenheit 451″ en la que se quemaban los libros por considerarlos peligrosos.

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